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Visión País 2026 en Laboulaye: Economía, bioestimulantes y genética marcan el rumbo en el 10° aniversario del Guayacán

Laboulaye, Córdoba – En un evento que celebró una década de producción y pensamiento estratégico, el establecimiento «El Guayacán» fue el epicentro de un cruce de miradas que combinó el diagnóstico más crudo de la macroeconomía argentina con las herramientas más innovadoras para el sector agropecuario. Carlos Melconian, Ignacio Cesanelli (Neova) y Ayelén Silva Reis (Nidera) ofrecieron una visión integral del país que viene, en el marco del encuentro VISIÓN PAÍS 2026.

El diagnóstico de Melconian: una economía partida al medio y advertencias políticas

El economista Carlos Melconian fue el encargado de abrir el fuego con un análisis que no dejó títere con cabeza. Con su estilo frontal y sin filtros, trazó un mapa de la economía argentina dividida en dos sectores bien diferenciados: los ganadores (Agro, Energía y Minería), que empujan el crecimiento del PBI, y los perdedores (Industria, Construcción y Comercio), que se hunden en una recesión profunda que golpea el empleo y el consumo.

Uno de los puntos más resonantes de su exposición fue la advertencia sobre el atraso cambiario. Según Melconian, el dólar debería estar en un rango de $1.700 a $1.800, y criticó duramente el esquema de «dólar fijo de facto» que, a su juicio, incentiva la fuga de divisas y el turismo externo, generando una sangría de reservas que el país no puede permitirse.

En materia inflacionaria, el economista fue contundente: «1,9 y 2,1 es la misma mierda», dijo al referirse a la inflación mensual anclada en el 2%. Advirtió que la solución definitiva al problema inflacionario pasa por un ajuste estructural de precios relativos (tarifas, servicios y salarios) que llevará entre 6 y 10 años, y no se resolverá con anuncios ni metas optimistas de corto plazo.

El cierre de Melconian tuvo un fuerte contenido político. Definió al presidente Javier Milei como «el único garante del superávit fiscal», pero lanzó una advertencia que resonó en todo el auditorio: «Si mi ley no entra la pelota, los liberales vamos a tener un problema». En ese sentido, pidió pragmatismo y que el gobierno mire a la economía real, porque «si el avión de la estabilidad pasa de largo, el próximo gobierno se llevará el estrépito de la crisis».

Bioestimulantes y turba finlandesa: la revolución silenciosa de Neova en la agricultura regenerativa

En la vereda de la innovación tecnológica, Ignacio Cesanelli, Gerente de Desarrollo de Neova, presentó el potencial de la turba finlandesa como materia prima para una nueva generación de bioestimulantes. La empresa, perteneciente al Estado finlandés y fundada en 1940, cuenta con 70.000 hectáreas de turberas, 14 plantas de producción y presencia en más de 100 países, con una facturación anual cercana a los 500 millones de dólares.

Cesanelli fue enfático al diferenciar entre fertilizantes y bioestimulantes: «Un fertilizante aporta nutrientes; un bioestimulante mejora los procesos fisiológicos de la planta para que sea más eficiente en el uso de esos nutrientes». El extracto de turba, 100% natural, contiene más de 309 moléculas identificadas, incluyendo ácidos orgánicos, vitaminas y carbohidratos, que han demostrado en ensayos realizados en 25 cultivos diferentes un incremento promedio del 10% en el rendimiento.

En el contexto de la agricultura regenerativa, el ejecutivo destacó que el mercado global de bioestimulantes ya ronda los 5.000 millones de dólares, con un crecimiento anual del 10%, y que Latinoamérica es la región de mayor expansión. Argentina se perfila como un territorio clave, con el desarrollo de productos específicos para mejorar la tolerancia al frío, la absorción de fósforo y la recuperación de suelos afectados por fitotoxicidades.

Genética y manejo: el desafío de cerrar la brecha de rendimiento según Nidera

La ingeniera Ayelén Silva Reis, extensionista de la zona oeste de Nidera Semillas, puso el foco en la tríada productiva fundamental: Ambiente, Genética y Manejo. Su mensaje fue claro y contundente: el productor no puede controlar el clima ni la oferta ambiental, pero sí puede elegir la genética adecuada para capturar el potencial del ambiente y mitigar las pérdidas por factores reductores como plagas, malezas y enfermedades.

Silva Reis desglosó con precisión los periodos críticos de los principales cultivos, esos momentos en los que se define el rendimiento final:

  • Maíz: 15 días antes y 15 días después de la floración (espiga), donde se define el número de granos.
  • Girasol: Desde R1 hasta R6, abarcando desde el botón floral hasta la pérdida de lígulas.
  • Soja: Desde R3 hasta R5.5, etapas de fijación de vainas y llenado de granos.

La especialista explicó la morfología detrás de estas diferencias: en maíz, la espiga es axilar y necesita un mínimo de recursos para destinarlos a la producción, lo que explica por qué una mayor disponibilidad de agua y nutrientes en ese momento puede derivar en la aparición de espigas secundarias o macollos fértiles. En girasol, al ser terminal, los recursos fluyen más fácilmente, pero el tamaño del capítulo tiene un límite morfológico. En soja, la multiplicidad de destinos (vainas) permite una relación más lineal entre recursos y granos.

Para respaldar sus recomendaciones, Silva Reis destacó la enorme red de 100 ensayos que Nidera realiza en todo el país, evaluando anualmente alrededor de 50 híbridos en distintas fechas de siembra (temprana y tardía) y regiones (norte, centro y templada). No solo se mide el rendimiento, sino también el comportamiento sanitario, el vuelco, el quebrado y el armado de curvas de densidad para ajustar la siembra a la realidad de cada lote. «Eso nos da una cantidad de información muy grande para recomendarles el producto más apto para su ambiente», concluyó.

El legado de una década: el Guayacán como faro de pensamiento y producción

El encuentro en Laboulaye demostró una vez más que VISIÓN PAÍS es mucho más que una conferencia: es un termómetro de la realidad argentina y un faro de innovación. Al celebrar los 10 años del Guayacán, el evento dejó en claro que el camino hacia el desarrollo sostenible pasa por el diálogo entre la economía, la tecnología y el compromiso con el entorno productivo.

En un país que busca reconciliar su potencial agroexportador con la estabilidad macroeconómica que todos anhelan, voces como las de Melconian, Cesanelli y Silva Reis son indispensables para trazar un rumbo con inteligencia, realismo y visión de futuro.


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