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«Están teniendo una plata nuestra»: El desesperado reclamo de un farmacéutico de Laboulaye a PAMI

El móvil de Cadena Melodías recorrió las calles de la ciudad y recogió el testimonio de Gustavo Cani Ferrarese, quien detalló la complicada situación que atraviesan las farmacias locales debido a la demora en los pagos de la obra social de los jubilados.


En una nueva recorrida por la ciudad, el móvil de Cadena Melodías se acercó hasta una farmacia local para conversar con Gustavo «Cani» Ferrarese, quien brindó un crudo y realista panorama de lo que significa trabajar con PAMI en el contexto actual. La deuda de la obra social no solo pone en jaque a los comercios, sino que también afecta directamente a los afiliados de toda la vida.

Un atraso que ahoga

«La situación es mala, muy mala», sentenció Ferrarese al inicio de la entrevista. El farmacéutico explicó que, si bien reciben una parte de la recaudación a través de notas de crédito, el pago quincenal correspondiente al dinero en efectivo se encuentra extremadamente demorado. Esta demora no es un detalle menor: es el oxígeno que necesitan las farmacias para pagar sueldos y saldar deudas con las droguerías.

Esta falta de pago ya tiene consecuencias graves en otras partes del país. «En ciudades grandes como Córdoba, muchas farmacias chicas han tenido que cerrar. Lamentablemente, se quedaron sin espalda y sin crédito», alertó Gustavo, encendiendo las alarmas sobre lo que podría suceder si la situación no se revierte a tiempo.

El drama humano: «La cara la ponemos nosotros»

Más allá de los números, la situación tiene un costado humano muy fuerte. El farmacéutico es el eslabón final de la cadena, el que recibe al jubilado todos los días. «Es muy feo porque el contacto directo con la persona lo tenemos nosotros y la cara la tenemos que poner nosotros cuando los responsables no somos nosotros. Los responsables son otros, vienen de mucho más arriba», expresó con visible impotencia.

Esta situación genera un dilema diario: tener que negarle un medicamento a un cliente de años porque no pueden arriesgarse a financiar una deuda que PAMI ya debería haber saldado. «Te da vergüenza, te da lástima, pero no lo podés hacer porque no tenés espalda para seguir agrandando una deuda que ya es muy grande», confesó.

Solidaridad local vs. Incertidumbre económica

En la farmacia de Gustavo trabajan seis empleados de forma fija. La incertidumbre sobre la llegada de los pagos afecta la planificación de toda la empresa. «Están teniendo una plata nuestra, una gran plata nuestra que la deberíamos tener nosotros para manejarnos sin tener que pedirle permiso a ellos», reclamó.

A pesar de la difícil coyuntura, Ferrarese remarcó que priorizan a su gente. «Particularmente nosotros a nuestros clientes de siempre, los que todos los meses han venido a comprarnos, no les dejamos faltar nada», aseguró. Sin embargo, la realidad los obliga a poner un límite: no pueden incorporar pacientes nuevos, ya que su capacidad de endeudamiento con las droguerías está al límite. «No nos da el cuero», sintetizó.

Finalmente, el farmacéutico se mostró esperanzado en que el sistema no puede sostenerse mucho más así y debe haber una mejoría, aunque el costo emocional y económico que están pagando las farmacias y los jubilados es cada vez más alto.


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https://www.youtube.com/watch?v=uhvuMTmcbM4