Mariela Flores y Martín Sperani pasaron por «Sin Vueltas» en Cadena Melodías para relatar su paso por la comisión de senadores y el frente de batalla que enfrentan en múltiples frentes: Nación, Provincia y su propia ciudad, Laboulaye, donde un proyecto local de acompañamiento a víctimas fue rechazado por «falta de presupuesto».
Un antes y después en la comisión de senadores
Tras ser recibidos en la comisión de senadores que debate la ley de baja de imputabilidad, Mariela Flores y Martín Sperani, padres de Joaquín, el niño asesinado en Laboulaye, visitaron los estudios de Cadena Melodías. Para ellos, la experiencia de participar en el Congreso fue agridulce. «Te produce ser escuchado, pero vimos reacciones de que no quieren entender. Siguen con la metodología de ‘no importa, son poquitos’ o ‘es un niño pobre'», expresó Martín Sperani con visible frustración.
Mariela, por su parte, destacó la importancia de dar su testimonio directo a los legisladores: «Pude decir que mi constitución me da derechos de igualdad ante la ley, pero en la práctica, las leyes te traban. No se están cumpliendo». La pareja enfatizó que el proyecto en discusión no solo aborda la imputabilidad, sino que incluye un artículo fundamental que otorga derechos constitucionales a las víctimas durante el proceso judicial, un derecho que ellos nunca tuvieron.
El doloroso presente y la falta de políticas preventivas
Martín fue claro en su diagnóstico: Argentina carece de políticas preventivas. «Si el país las tuviera, hoy Joaquín estaría en mi casa. Cuando se cometen los hechos, el Estado está más para el otro lado que para las víctimas», sentenció. La falta de acompañamiento estatal en el momento del trauma es una de las heridas que aún sangra y que intentan cerrar con su lucha.
Laboulaye: El rechazo a una fundación que genera indignación
La lucha de Flores y Sperani no se limita a la arena nacional. En el ámbito local, el proyecto para crear una fundación u ONG de acompañamiento a víctimas en Laboulaye fue recientemente rechazado por el Concejo Deliberante. Según relataron, la justificación principal fue la falta de presupuesto. «Un concejal dijo que se gasta mucho dinero, que no hay presupuesto. Yo le pregunté: ¿y la vida es un presupuesto?», relató Mariela con contundencia.
La iniciativa no requería una inversión millonaria. «Hablamos de una oficina, una computadora, un espacio de contención. El apoyo de un psicólogo es clave, pero a veces una víctima no lo acepta. Te pones en negación. El acompañamiento de otro familiar que pasó por lo mismo es el que te lleva de la mano», explicó Mariela, subrayando la necesidad de un acompañamiento entre pares que consideran fundamental para superar el trauma.
Una lucha en tres frentes
A pesar de los reveses, la familia tiene claras sus metas: la modificación del régimen penal juvenil a nivel nacional, una ley provincial de víctimas en Córdoba y la concreción de la fundación en Laboulaye. «Nosotros seguimos en vilo, pero en algún momento se va a dar. Tenemos las metas claras», afirmó Mariela, demostrando que el dolor se ha convertido en un motor incansable de lucha.
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