La iniciativa, fruto del trabajo conjunto entre un grupo de padres y un comercio local, busca promover una educación más justa y accesible, acercando herramientas especializadas que antes era muy difícil conseguir a nivel local.
Una respuesta concreta a una necesidad de la comunidad
En un paso significativo hacia la inclusión educativa, la librería Cotimundo, ubicada en la esquina de Tucumán y Alvear, ha incorporado a su stock una completa línea de útiles escolares adaptados. Este logro es el resultado directo de la gestión y el asesoramiento del grupo local «Hablemos de Autismo», quien detectó esta necesidad tras recorrer escuelas y dialogar con numerosos padres y profesionales.
Durante una visita de nuestro medio, Sol Vivas y Luisina Chiambretto, referentes del grupo, explicaron que la falta de estos elementos específicos era una barrera común. «Lo que hacía falta era esto, eran útiles escolares adaptados. A veces hay cosas que las tenemos que tratar de inventar por desconocimiento», comentó Sol, quien además destacó el alivio que significa, desde su rol de madre, contar con estas herramientas para facilitar la enseñanza.
Herramientas que allanan el camino del aprendizaje
Los útiles adaptados incluyen elementos como reglas con agarres ergonómicos, tijeras de fácil manipulación, cuadernos con pautas resaltadas y otros materiales diseñados para niños y niñas con discapacidad motriz, trastornos del espectro autista (TEA) o diversas necesidades educativas. Su objetivo es nivelar el campo de juego, permitiendo que cada estudiante interactúe con los materiales de aprendizaje de una manera efectiva y cómoda.
«La verdad es que los útiles adaptados son muy fáciles de comprender», aclaró Luisina, dirigiéndose especialmente a docentes. «También pueden ser autodidactas y buscar en redes sociales… pero la verdad es que no es algo nuevo, sino que hace varios años que están, nada más que, como nuestra ciudad es más pequeña, esto no se veía». Con esta acción, buscan precisamente visibilizar y democratizar el acceso a estos recursos.
Empatía comercial y un llamado a la acción colectiva
Un aspecto remarcado por las impulsoras de la idea fue la receptividad y empatía mostrada por los dueños de Cotimundo. «Fueron ellos los que tuvieron la iniciativa de traer estos elementos», señalaron, agradeciendo la apertura del comercio para escuchar una demanda de la comunidad y convertirla en una oferta concreta.
El llamado ahora es a que padres, docentes, profesionales de la salud y educadores se acerquen, conozcan los materiales y los incorporen. «Los invitamos a que pasen, chusmen, participen y pregunten. Cualquier cosa que se necesiten y nosotras podamos capacitarlo, lo vamos a hacer», ofrecieron desde «Hablemos de Autismo».
Esta alianza entre la sociedad civil y el comercio local sienta un valioso precedente sobre cómo el trabajo colaborativo puede derribar barreras y construir una ciudad más inclusiva, donde la educación de calidad sea un derecho real y accesible para todos.
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