A más de 18 años de la trágica explosión en la planta piloto de la Universidad Nacional de Río Cuarto, la memoria de Juan Andrés Politano continúa más viva que nunca. Este joven oriundo de Jovita, que soñaba con ser ingeniero químico, se convirtió en un símbolo de heroísmo, solidaridad y compromiso. Su historia es un recordatorio conmovedor de que los valores y la educación son los pilares de nuestra sociedad.
Recientemente, el Consejo Deliberante de Río Cuarto aprobó que una calle del barrio Tropezón 2 lleve su nombre, uniéndose a los homenajes que ya incluyen residencias estudiantiles y una escuela. Sin embargo, el reconocimiento más profundo reside en el testimonio de su madre, Adriana Sicardi, quien en una entrevista radial compartió los detalles del acto heroico de su hijo: Juan ingresó a la planta en llamas para cerrar las válvulas de gas, salvando así a los niños de la guardería lindera y a decenas de personas, sacrificando su propia vida a los 22 años.
“Juan, en sus escasos 22 años, cumplió una misión muy importante en este paso por la tierra y dejó una huella muy profunda”, expresó Adriana, destacando que su hijo logró cerrar 11 de las 13 válvulas antes de ser alcanzado por la explosión.
El Sueño de un Joven del Interior
Juan Andrés Politano llegó a la Universidad Nacional de Río Cuarto en 2003, impulsado por una profunda pasión por la ingeniería química. Oriundo de Jovita, un pueblo del sur cordobés, no era un estudiante más. Quienes lo conocieron lo describen como un alumno brillante, solidario, alegre y profundamente comprometido con su vocación. Su madre recuerda con emoción cómo él la llevaba a conocer la universidad y se detenía frente a la planta piloto, un lugar que para él representaba la cima de sus aspiraciones profesionales.
El 5 de Diciembre de 2007: El Acto Heroico
La fecha del 5 de diciembre de 2007 quedó grabada en la historia de las universidades nacionales como uno de los días más trágicos. Mientras se realizaba un ensayo en la planta piloto de la Facultad de Ingeniería, una serie de explosiones e incendios desataron el caos. En medio del pánico, y a pesar de tener la oportunidad de ponerse a salvo, Juan Andrés Politano tomó una decisión que marcaría su destino para siempre.
Conocedor del mecanismo de la planta, ingresó al lugar del siniestro para cerrar las válvulas de gas. Su objetivo era claro: evitar una catástrofe mayor. La planta piloto se encontraba a pocos metros de una guardería infantil y de otras dependencias universitarias. Según el relato de su madre, Juan alcanzó a cerrar 11 de las 13 válvulas antes de que una nueva explosión lo alcanzara, provocándole gravísimas quemaduras. Falleció al día siguiente, a los 22 años de edad.
📌 Dato clave: En el mismo hecho, también perdieron la vida 5 docentes investigadores de la universidad.
Los Homenajes y el Reconocimiento Oficial
Lejos de ser olvidado, el legado de Juan Andrés Politano ha perdurado en el tiempo a través de múltiples homenajes que reflejan el profundo agradecimiento de la comunidad.
- Residencias Estudiantiles (2017): La Universidad Nacional de Río Cuarto decidió que las residencias estudiantiles llevaran el nombre de «Juan Andrés Politano», en reconocimiento a su legado.
- Escuela (Ex Anexo Dichiara): Una escuela en Río Cuarto lleva su nombre, elegida por votación de los propios alumnos.
- Calle en Barrio Tropezón 2 (2025): El Consejo Deliberante de Río Cuarto aprobó que una calle lleve el nombre de Juan Andrés Politano, junto con otras calles que recuerdan a las restantes víctimas.
El Testimonio de una Madre
Adriana Sicardi, en su diálogo con la prensa, manifestó el profundo orgullo que siente al ver que su hijo no es recordado solo por su familia, sino por toda una sociedad. «Yo siento que Juan, en sus escasos 22 años, cumplió una misión muy importante en este paso por la tierra», sostuvo. «Él supo hacer, nosotros siempre les decíamos a nuestros hijos que era más valioso el tener el reconocimiento al mejor compañero que la bandera aún de la escuela».
Un Mensaje para los Jóvenes
Adriana Sicardi dejó un mensaje contundente para los jóvenes que, como su hijo, llegan desde el interior a las grandes ciudades en busca de un futuro mejor: «Que luchen por sus ideales, que la vida es bella a pesar de todo… no importa que seamos de pueblo chico. Siempre, hay veces, la ciudad nos avasalla, pero de todos modos, se puede marcar la diferencia».
Manténgase informado de todas las noticias y homenajes
Visite nuestra web para leer la nota completa y más contenido exclusivo.
👉 Ir a www.cadenamelodias.com.ar