En una nueva columna de política internacional para Cadena Melodías, el Licenciado en Politología Luis Gatti, presentado por Consultora Virtú, analizó dos escenarios de alta complejidad que dominan la agenda global: la grave crisis institucional en Perú y las masivas protestas en Israel desatadas por el fin de los privilegios históricos de la comunidad judía ortodoxa.
🇵🇪 Perú: la meca de la inestabilidad
El Congreso de Perú ha destituido a un nuevo presidente, profundizando una crisis que parece no tener fin. Gatti recordó un dato escalofriante para entender la magnitud del problema: «En los últimos ocho años, Perú ha tenido diez presidentes». El origen de esta debacle política se remonta al escándalo de corrupción de la constructora brasileña Odebrecht, que salpicó a toda la clase política y desató una guerra entre poderes.
El analista explicó que «ningún partido ha podido tener la mayoría en el Congreso para poder gobernar», lo que genera un clima de constante bloqueo y destitución. Este viernes, el país se encamina a unas elecciones generales en abril con un panorama desolador: hay 34 candidatos a presidente y, según las encuestas, el 70% de la población aún no sabe a quién va a votar.
Curiosamente, Gatti destacó una paradoja respecto a Argentina: «A pesar de esta inestabilidad política, las políticas macroeconómicas se mantienen. No hay grandes cambios en el rumbo económico», a diferencia de lo que sucede en nuestro país, donde cada gobierno modifica drásticamente el modelo.
🇮🇱 Israel: el desafío de los ortodoxos
El segundo eje del análisis se centró en Israel, donde la Corte Suprema ha emitido una resolución histórica: los judíos ortodoxos deberán cumplir con el servicio militar obligatorio, un privilegio del que gozaban desde la fundación del Estado en 1948.
Gatti contextualizó el conflicto: «Cuando se fundó Israel, los ortodoxos eran 40.000 personas, menos del 1% de la población. Hoy son más de un millón, el 13% del país, y se calcula que en diez años serán el 30%». El crecimiento exponencial de esta comunidad, que tiene un promedio de 6 a 8 hijos por familia, ha encendido las alarmas.
El problema es que esta comunidad se dedica exclusivamente al estudio de la Torá, no trabaja en oficios convencionales y recibe fuertes subsidios estatales. En un país en permanente conflicto bélico, la sociedad israelí cuestiona abiertamente estos privilegios. «Si el 30% de la población no trabaja, no paga impuestos y no va al ejército, el Estado de Israel se vuelve inviable», sentenció Gatti, explicando así las recientes movilizaciones y su represión.
Ambos temas reflejan realidades opuestas pero igualmente convulsionadas, que serán clave para entender la geopolítica de las próximas décadas.
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